3 de noviembre del 2014

Hoy fue un día de guardia muy intensa, pero a la vez muy gratificante. Fue mi primer día después de mi permiso de paternidad.
Por la mañana todo transcurre sin mayores problemas, la rutina de todos los días, pasar la planta, y tratar a nuestros pacientes, sin embargo por la tarde valoramos a un hombre joven que ha sufrido un ACV hemorragico y que desarrolla una hidrocefalia aguda, ingresa comatoso, por lo que es llevado a quirófano de forma urgente.
Unos minutos antes de escribir esta entrada, he vivido uno de esos momentos que valoro en mi profesión y que no se puede describir con palabras, la satisfacción que causa ver a una persona que hasta hace unas horas estaba muy malo, hablando y conectándose con nosotros.
Aunque la practica de la medicina es muy dura, por la inmensa responsabilidad de velar por las vidas de nuestros pacientes, creo que jamás cambiaría esta profesión, que me llena de energía y de una gran pasión. Buenas noches a todos.

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